Después de más de dos décadas acompañando profesionales y ejecutivos en sus procesos de desarrollo y posicionamiento, confirmó algo que he observado una y otra vez: la clave no está solamente en el conocimiento, ni en la experiencia o habilidades, ni siquiera en las credenciales. Todo eso suma, pero hay un componente esencial que muchas veces se subestima: la confianza en uno mismo.
Creer en nuestras capacidades, reconocer nuestro valor y atrevernos a mostrarlo al mundo es lo que realmente marca la diferencia entre un perfil competente y uno memorable. En un mercado cada vez más competitivo, la seguridad personal y profesional no solo potencia nuestra visibilidad, sino que también fortalece nuestra empleabilidad.
He visto profesionales brillantes que no destacan por falta de autoestima, y otros, con trayectorias menos robustas, avanzar con decisión gracias a una autoconfianza bien cimentada. Porque sí: para ser percibido como un candidato interesante, no basta con serlo, hay que creérselo y saber comunicarlo con autenticidad.
Sí adicionalmente, estás considerando explorar nuevos rumbos en tu carrera o reinventarte, recuerda que el cambio no necesariamente implica dispersión. Puedes asumir nuevos roles con claridad, propósito y pasión, siempre que tengas la disposición para aprender, la curiosidad para adaptarte y la convicción de que sumar nuevas experiencias es enriquecer tu perfil sin perder el foco. Aprovecha al máximo aquellas habilidades propias que son transferibles a otros sectores empresariales o áreas funcionales
El desarrollo profesional no florece en terreno estéril. Las herramientas, las formaciones y los procesos de coaching funcionan solo si encuentran en la persona una base sólida de autoconocimiento, claridad interna y autoestima trabajada.
Hoy más que nunca, te invito a reflexionar: ¿estás siendo visible para el mercado?, ¿estás comunicando tu propuesta de valor con seguridad?, ¿te crees de verdad todo lo que has construido?
No basta con ser bueno… también hay que creérselo y sobretodo proyectarlo.
Entendemos que el entorno cambia constantemente y
que las organizaciones no solo deben alcanzar
resultados, sino volverse buenas en lo que el mercado
requiere.