En el mundo empresarial actual, donde los cambios son cada vez más veloces e impredecibles, se hace urgente revisar los paradigmas tradicionales con los que se ha comprendido la estrategia. Uno de los aportes más significativos en esta línea proviene de Alejandro Salazar, quien en su obra La estrategia emergente plantea una visión renovada y profundamente pertinente para nuestro tiempo.
Salazar afirma que la estructura no es solo un soporte de la estrategia; es, en sí misma, la estrategia. Esta afirmación, aunque contundente, invita a una reflexión profunda: ¿cómo puede una organización –es decir, su gente, sus prácticas, su cultura y sus capacidades– convertirse en el verdadero motor del desempeño sostenible?
La organización como sistema adaptativo
Alejandro Salazar nos propone entender la estructura como un sistema vivo, dinámico, donde las decisiones no emanan únicamente de los planes trazados desde la alta dirección, sino que emergen desde la interacción constante entre personas, procesos y contextos. La estrategia, en este sentido, no se reduce a una hoja de ruta, sino que se encarna en la manera en que la organización aprende, se adapta y ejecuta.
De allí se desprende una verdad empresarial crucial: una organización que no se transforma, difícilmente alcanzará resultados sostenibles. Y la transformación no ocurre en los organigramas, sino en las capacidades reales del talento humano.
¿Por qué involucrar a un experto en atracción de talento?
Es aquí donde el rol de un headhunter cobra una importancia estratégica. No se trata simplemente de “llenar vacantes”, sino de identificar, atraer y comprometer a los perfiles que permitirán a la organización desarrollar las capacidades críticas para ejecutar su estrategia emergente.
Los expertos en atracción de talento no buscamos solamente experiencia o conocimiento técnico. Nos enfocamos en la identificación de competencias dinámicas, de personas que comprendan la lógica de la colaboración, la innovación, la resiliencia y el aprendizaje continuo. En otras palabras, buscamos talento que esté alineado no solo con el “hacer”, sino con el “ser” que la organización necesita construir para sostener sus resultados.
Construir futuro, no solo contratar
Los empresarios y ejecutivos deben mirar la gestión del talento como una inversión estratégica, no como un gasto operativo. En un contexto tan desafiante, contar con un socio estratégico en selección ejecutiva permite elevar la calidad de las decisiones de talento, reducir los costos del error, y acelerar la evolución organizacional.
Una organización no alcanza resultados sostenibles solo por tener un buen producto o una ventaja competitiva momentánea. Lo logra cuando su gente está equipada con las capacidades, la cultura y la claridad necesarias para ejecutar consistentemente, incluso en medio de la incertidumbre.
Y para lograr eso, el talento no puede ser un recurso más. Debe ser el centro de la estrategia.
Entendemos que el entorno cambia constantemente y
que las organizaciones no solo deben alcanzar
resultados, sino volverse buenas en lo que el mercado
requiere.